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jueves, 20 de enero de 2011

pastillas de anís
en besos enredados
hierba recién fumada
tu lengua fresca
sobre la mía

miércoles, 19 de enero de 2011

a la provenzal
delicias en mis manos
las conchas frescas

rasgando con los dientes
son el mar en mi boca
No pude huir
de su metal cósmico,
el magnetismo

del café astringente
en sus ojos pequeños.

martes, 18 de enero de 2011

Último insomnio

Soy el último insomnio. Después de mí, vendrá un río caudaloso de ilusiones.

Hoy no dormirás, es tu última noche.
No hablaremos, no haremos nada. Tan sólo estaré aquí.

No permitiré que tus párpados caigan, que tus ojos no vean.

Si es necesario, hablaré, pero sólo quiero abrir las persianas de la ventana de tu dormitorio, para que veas lo que la oscuridad tiene para mostrar.

En la oscuridad
el fulgor es más puro.
No existen sombras

aquello que brilla
la luz sólo lo apaga.

lunes, 17 de enero de 2011

Tarde de verano


Los niños no comprendían que a algunas personas les desagradara la estación veraniega.

Para ellos, el verano es vacaciones, pileta, club, mar o montaña, picnics, paseos en bicicleta al atardecer con refrescos en cantimploras, películas en el cine con pochoclo, tardes con repelente para los mosquitos, noches con aire acondicionado.

Nada del verano podía resultarles amargo, triste o cansador.

Piensen en las flores y en el césped, les había dicho yo. Recuerden cómo se encuentran al iniciar la primavera y lo que les ocurre al llegar el verano cuando el sol no sólo brilla sino lastima con su calor.

El pasto se pone amarillo y las flores se marchitan, descubrieron. Exactamente, no hay pochoclos en el cine ni refrescos en cantimploras para ellas.

Encerrados en su habitación con aire acondicionado en veintidós grados, una ducha fresca recién tomada, ella en bombacha y él calzoncillos, los observo jugar con la consola de videojuegos.

Sin desenredar,
el cabello húmedo
chorrea por la espalda desnuda.

Las persianas continúan abiertas, pero las cortinas gruesas nos preservan del agobio de una tarde de verano sin pileta.

El grito ronco de las chicharras entra en pequeños espacios de silencio del videojuego de Mickey. El motor del aire acompasa los segundos que pasan lentamente.

viernes, 14 de enero de 2011

soberano tatuador

al beso me lo robaste, porque supuestamente no te lo había ofrecido, creo.

fue como si nada, hola qué tal, justo bajaba para abrirte, pero un vecino me había abierto la puerta de entrada, y muak, el beso. me miraste de arriba abajo, elogiaste mi elección de vestuario. entramos a tu cárcel.

me preparaste un trago, charlamos como viejos amigos, reímos como si el tiempo jamás hubiera pasado desde la última vez.

ni bien tuviste la oportunidad, de la manera que mejor tenés, me dejaste en claro quién sos vos, por si me había olvidado.

así retomamos la comunicación interrumpida por el molesto ruido de la vida y el ego, para estar totalmente en sintonía nuevamente.

nunca te detuviste, mis súplicas para que lo hicieras comenzaron a causarme gracia, mientras a vos más te impulsaban a seguir. te nombré por todos tus nombres pero no me respondías, quizás porque sabías que no quería que lo hicieras.

no era sorpresa, pero me sorprendiste. sabía que sos un malabarista, un brujo. y la magia de esa noche fue de alta hechicería. por supuesto perdí la cuenta, desde el principio. fueron las estrellas del cuadro que insistís en pintarme.

cuando el sol salió, cerré la ventana de la celda, para continuar la noche, que llegó hasta el mediodía.

hiciste fallar los despertadores, falté a mis obligaciones, voluntariamente secuestrada, ciega, ardiente, arrastrada por tu delirio frenético.

cada una de mis células te responde como si fueras el amo y como si fuera poco, estoy totalmente tatuada. no tengo más rincones en todo mi ser que no hayas dibujado, que no sigas coloreando cada vez, para que no me confunda, para que se sepa quién es el patrón.

sos el más hábil tatuador, legítimo soberano de mis tierras y mares.

Hornero, no descifras
el haiku cortando el aire-
los kanji en el cielo
escritos en bandada
con plumas migratorias.