Más sobre mí


Soy Mariu Moreno, me podés encontrar también en Linked In, Twitter, Wordpress.
Seguí a El último verso ha muerto en Facebook.

lunes, 21 de diciembre de 2009

El Hilo

Hace mucho tiempo, existió una mujer que ocupó su vida entera preparándose para algo que nunca ocurriría.

Un día decidió comprar el hilo más fino que existiera para tejerse un vestido especial. Recorrió todas las hilanderías y no consiguió un hilo lo suficientemente fino para su vestido.

Así fue que, al contemplar su abundante, larga y rubia cabellera, decidió cortar todo su cabello para con él crear el hilo que estaba buscando.

Tomaba de a tres cabellos, los trenzaba y luego anudaba los extremos, mientras enroscaba el tan especial hilo en un gran carretel.

Para cuando terminó de trenzar el último tramo, ya le había crecido nuevamente el cabello, esta vez, algo entrecano.

Así continuó sucesivamente, cortando y trenzando su cabello, cada vez más blanco, en un largo hilo que serviría para tejer su vestido.

La mujer consideraba que nunca tenía el hilo suficiente, por tanto proseguía incansablemente con su tarea, descubriendo, al final de su vida, que jamás lograría tejer el vestido.

Sin embargo, no lamentó no haberlo tejido. Satisfecha, miró al hilo hecho con sus cabellos, y se dijo para sí misma:

“Nadie nunca ha tenido un hilo tan especial y tan largo, todo en el carretel”.

Usa, guarda, entrega lo que tengas.

La vida es lo que quieras que sea. Vívela a tu manera.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Gota

Si cada gota suma
cada gota duele
nutre
alivia
lacera
redime

cada gota quita
vacía
inunda
ahoga

Si cada gota es vida
que tiene o va

y salpica
evapora
rebalsa

cada gota exprime su último átomo al cosmos

cada gota es universo e infinito
sin tiempo
en tu piel

Uno e infinito

Arena húmeda del mar
Lluvia fugaz
Pozo de luz
Muro del tiempo escrito y soñado
Destellos de una ilusión
Un canto, un fonema
El primer llanto y el último pañuelo

en un andén
en una noche
en mi memoria

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Tus rejas (a 3 años)

Sin ansiedades
sin ondular las aguas de mi lago
tan quieta que pensaba profundamente en mi respiración, así te esperaba.

Viniste desde el oeste
paso enérgico
sonrisa con dientes
mochila en un hombro
llaves en mano
un gesto y una palabra
que pronunciaste desde lejos al vernos.

Algunos escucharon
nos miraron
pero pasamos inadvertidos.

Y ya no escuché cantar a ningún pájaro.

Las aguas de mi lago latieron risueñas.

Estaba lista
y nos fuimos hacia el sur.
No podía esperar a llegar.
Sabía que cuando ocurriera, perderíamos la cuenta.

“Cruzá la avenida y seguí”, dijiste.
Sospeché.
Seguí tu juego.

Te pedí algo
algo que te encendió.
Estaba relajada
mientras conducía
reía en mi interior.

Bromeaste
reímos los dos.

Hablamos
de lo que ya habíamos hablado antes
y luego
te pedí que me mostraras tus rejas
que por supuesto no sabías dónde estaban.

Las buscaste
mucho más tiempo de lo que yo las hubiera buscado en vano
antes de que me tomaras por la cintura.
Las rejas no estaban.

Pero yo estaba allí
sobre tu pierna
ardiendo de deseo
hasta que me besaste con coordinación perfecta.

Y sin las jaulas de tu tipografía perdida
en la libertad total de tu cuerpo y el mío
dejamos de ser lo que éramos
para ser lo que luego seríamos.

viernes, 16 de enero de 2009

Esferas

Los sueños son esferas,
son arcas que recolectan cada deseo
hacia un mundo imaginado.

Sueño que sueñes como yo
el mismo sueño

con cada párpado que cae,
cada respiración entrecortada,
soñando futuro
entre espasmos y piel.

Anudados siempre.